Artículo publicado originalmente el 13 de abril del 2005.
¿Cómo interpretamos el silencio? Esta pregunta nos la hacemos todos los floydianos acerca del silencio que impera en la banda. Para los que no conozcan es preciso hacer un poco de recordatorio: Pink Floyd editó su último disco de estudio en 1994, The Division Bell. De esto hace 11 años. Durante este tiempo los fans hemos saciado nuestro apetito floydiano en mayor o menor medida con el lanzamiento de P.U.L.S.E. (un directo de 1995), Is There Anybody Out There? (un directo de la gira de The Wall, en el 2000), un recopilatorio titulado Echoes (2002, al que no tengo simpatía alguna), la edición 30 aniversario en SACD de The Dark Side Of The Moon (2003) y la reedición de The Final Cut con un tema adicional (2004). Nombro también la edición limitada en vinilo del The Dark Side Of The Moon 30 aniversario (2003) y DVDs, como Live At Pompeii o el making off de The Dark Side Of The Moon.
Podría interpretarse por alguien de fuera del mundo floydiano que estos lanzamientos vienen acompañados de alguna actividad por parte de la banda (Gilmour, Mason y Wright) pero esto no es así. Ahora mismo Pink Floyd como banda existe, ya que en ningún momento ellos han anunciado su fin. Pero tampoco han anunciado que trabajarán juntos de nuevo, así que el silencio tiene un papel protagonista. Es cierto que los integrantes de la banda no están inactivos y eso puede inducir a pensar que la máquina floydiana puede resurgir, pero por otro lado vemos como el tiempo va pasando y las cosas continúan igual.

Creo que los fans nos merecemos una explicación. Merecemos que si no va a haber más actividad de la banda nos lo digan, o al revés, si tienen previsto algo que lo anuncien. Eso sí, durante este silencio hemos visto como lanzan reediciones de tal y ediciones en SACD de cual, pero llega un momento en que esto es insuficiente, en que los fans no queremos más de lo mismo. Queremos (algunos no) comprar algo nuevo, ponerlo en nuestro equipo musical y estar expectantes para saber qué sonara, si nos gustará, si no nos gustará, si nos sorprenderá o no. Yo quiero volver a saber lo que se siente escuchando algo de Pink Floyd por vez primera, y creo que, como fan, tengo derecho a saber si podré volver a hacerlo o no, es así de sencillo. Hay floydianos que dicen no tener esperanzas, pero yo creo que sí las tienen, por remótas que sean, ya que el silencio da esta posibilidad.

Y bueno, si he hablado de escuchar (y sentir) a Pink Floyd... debo hablar de ver a Pink Floyd, porque está es mi mayor ilusión y no moriré tranquilo si no hago realidad este sueño. Necesito ver un show en directo de Pink Floyd, no hay más y, mientras no anuncien su fin como banda seguiré albergando esperanzas... High Hopes.