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Terra
La Coctelera

Categoría: Pink Floyd

Interestelar Overdrive

Si bien el primer disco de Pink Floyd, The Piper At The Gates Of Dawn, merece un análisis a parte, no he podido reprimir las ganas de comentar Interestelar Overdrive en estos momentos, instantes en los que literalmente estoy enganchado a ella.

Recuerdo la primera vez que la escuché... ese riff inicial me absorvió, pero luego no supe digerir el resto de la canción... Creo yo que eso me sucedió porque no estaba familiarizado con la figura de Syd Barrett, el loco diamante.

Hay dos metodologías, a mi modo de ver. La primera consiste en conocer al artista mediante su obra; y la segunda en conocer la obra mediante el artista. Prové lo primero con Barrett, pero no me funcionó. Al leer sobre su vida pude, entonces, llegar a comprender un poco su música, lo que pasaba por su cabeza. Conocer el contexto social por el que se movía, las tendencias de la época y su relación con las drogas me ayudaron a comprender un poco lo que él quería transmitir mediante su música. Y es en Interestelar Overdrive donde puede divagar, como su mente, por su guitarra y su afán por la experimentación con los sonidos, respaldado por tres músicos con las mismas ganas de descubrir y reinventar.

Después de The Piper At The Gates Of Dawn, Roger Keith Barrett no fue el mismo, pero nos dejó este legado tan preciado en forma de disco que tanto puede ser amado como odiado, pero nunca dejar indiferente.

Seguiré con The Piper más adelante...

David Gilmour

Artúculo publicado originalmente el 24 de julio del 2005.

Este es, por si alguien no lo conoce, David Gilmour en una foto que fué tomada por mi amigo Josuè en el Hyde Park(a una de las pantallas). El momento que ha quedado inmortalizado en esta foto lo he soñado infinitas veces: corresponde al solo final de Comfortably Numb. Si bien fotos como esta pueden justificar un viaje, las sensaciones experimentadas durante ese momento no tienen precio.

Miro la imagen, siento el momento, escucho mi corazón...

PINK FLOYD EN EL LIVE 8: ESTUVE EN EL HYDE PARK

Artículo publicado originalmente el 4 de julio del 2005.

En un arrebato de locura fui a Londres, sin entrada, en busca de la posibilidad de ver a Pink Floyd. Fue un viaje de ida el sábado y de vuelta el domingo, y ha resultado ser un éxito. Ahora puedo morir en paz.

La llegada a Londres coincidió con una llamada de una de nuestras madres. Nos dijo que el Live 8 ya había empezado, con Paul McCartney. Andamos hacia el Hyde Park con los nervios a flor de piel sin saber qué nos encontraríamos. Una vez allí recuerdo que me excité mucho en primera instancia, pero que luego me puse triste porque vi que no podría entrar… pero vamos por partes.

Nada más llegar vimos a unas personas que se colaban dentro por debajo de una verja opaca. Manel y Josep no se lo pensaron y se colaron también, detrás fuimos Josuè y yo, pero éste desistió diciendo “¡los han pillado!”, así que nos quedamos fuera. Vimos como los de seguridad agarraban a Manel y Josep y se los llevaban. Luego la zona se llenó de polis y la gente empezó a chillar y a pegar las verjas para que les dejaran entrar. Fuimos, Josuè y yo, en busca de la entrada principal y topamos con un cordón de seguridad increíble, así que nos quedamos delante de una verja que no era opaca. En ese instante me llamó Manel y lo localicé justo a la entrada. Para que os hagáis una idea, había un primer perímetro de seguridad y luego otro que sí delimitaba la zona del concierto. Josep y Manel saltaron el primero, pero se quedaron a las puertas del segundo y definitivo.

Una vez localizamos a nuestros amigos fuimos a dar una vuelta alrededor del perímetro de seguridad para mirar posibles entradas, pero no vimos nada y, lo que vimos, estaba vigilado, muy vigilado, así que decidimos volver delante de la valla donde podíamos ver a nuestros compañeros y escuchar la música. Así estuvimos unas horas, no recuerdo cuantas. Y llegó el momento: miré a los lados y no vigilaba nadie, miré delante y dentro: tampoco vigilaba nadie. Así que ante del asombro de todos empecé a escalar y salté la verja. Algo dentro de mi me impulsó a hacerlo, me dijo que no era justo quedarme ahí fuera… una vez en el suelo anduve de forma natural por si me veían pero no fué así y seguí andando hasta Josep y Manel. La gente de detrás de la verja estaba callada, respetando el silencio para no alertar a los guardas: eso es solidaridad. ¡Al girar la cabeza vi que mi amigo también había saltado! Habíamos superado el primer obstáculo, pero ahora llegaba lo más difícil. Cuando llamamos a Manel y Josep y nos vieron alucinaron. Pocas personas se colaron, y nosotros éramos unas de ellas. Yo estaba excitadísimo, como el resto de mis amigos. Llegamos a la entrada pero no nos dejaron entrar. Había unos seguratas que sí que querían dejarnos, pero había otros que no. Entre los partidarios del si había un español. Éramos veinte personas pidiendo a súplicas que nos dejaran entrar, pero no hubo forma. Es más, dentro de unos minutos nos empezaron a hechar hacia atrás verbalmente y con mala leche y empezaron a poner verjas entre nosotros y la entrada. Ahí vi cláramente que no nos dejarían pasar. Empezamos a abuchear a los de seguridad y a insultarlos, eran cosas que dijimos desde dentro y en caliente, cosas que gracias al idioma no lograron entender.

Súbitamente se me acercó Manel y me proporcionó una entrada que había pedido a unos que salieron del concierto. Él tenía otra. Las entradas constaban de dos partes, pero sólo eran válidas si no estaban cortadas, y en nuestro caso sí lo estaban. Fuimos primero con unos seguratas que se dieron cuenta del timo, pero luego fuimos hacia una chica que no, y conseguimos así entrar! Mientras andaba hacia dentro me giré y vi a Josuè y Josep en la valla. Les grité pero no me escucharon, y supuse que después del concierto estarían por ahí para encontrarnos. Deseé también que lograsen entrar y, triste por ellos pero alegre por mi entré en el concierto con Manel. Debían ser las 18h y estaba actuando UB40. Mi visión de aquello quedará gravada para siempre en mi: miles de personas en hermandad, sentadas o de pie, comiendo, bebiendo, hablando, disfrutando de la música y basura, mucha basura. Parecía Woodstock. Había varias pantallas gigantes que permitían seguir el espectáculo, ya que ver en el escenario a los músicos era casi imposible por el gran volumen de gente que había y la distancia que separaba al resto del escenario. Parecía cerca, pero no lo estaba.

Cuando nos hubimos hubicado yo intentaba asimilar lo que iba a presenciar, pero no podía. Manel y yo, con nuestras camisetas de Pink Floyd llamamos la atención, y más de uno nos preguntó si las habíamos comprado ese mismo día. A uno de ellos le dijimos que veníamos desde España expresamente para ver a Pink Floyd y que nos habíamos colado y alucinaron. ¡Incluso nos hicieron fotos a los dos juntos! Disfrutamos (o no) de las actuaciones, especialmente con The Who, con los que quedé realmente impresionado. Antes tocaron Sting y Madonna, entre otros.

EL MOMENTO HABÍA LLEGADO. Empezamos a chillar y la gente alucinaba, se notaba lo que habíamos venido a ver. Cuando el pulso del Dark Side empezó a sonar me quedé pasmado, sin asimilar aún – ni ahora—lo que íba a ver. En las pantallas pasaban un encefalograma que íba marcando el pulso… ¡Pink Floyd! ¡Eran ellos! Todos los grupos fueron presentados menos ellos… no la necesitaron, son diferentes, son, sencillamente, la mejor banda que ha pisado la tierra. Cuando escuché por primera vez la voz de Dave me inundó una alegría indescriptible, ya que por fin había cumplido el sueño de mi vida. Los momentos fueron sucediendo implacables y no dejé de cantar, ni de reir, ni de alucinar, ni de… ni de brillar. Por la pantalla veía las imágenes y me impactó tanto ver primero a Gilmour y luego a Waters que aún ahora no me lo creo. La imagen de ellos juntos en estos tiempos actuales es algo que los floydianos no tenemos interiorizado y eso fue un shock. Lo que me dio pena es que la cámara no enfocó ni una sola vez a Rick, él no merece eso. Luego tocaron Money y el público enloqueció, con ese bajo al principio ¡y con el saxo! En las pantallas empezó a verse una persona con el saxo, tocando, y con Manel dijimos si sería Dick Parry… lo era. Empecé a gritar su nombre y la gente se descojonaba de risa. Supongo que ver a alguien enloquecer da por reir. Sigamos con los buenos momentos: Wish You Were Here. Mientras sonaban las primeras notas Roger dijo lo que AlX puso en el foro: “Es realmente emotivo estar aqui con estos tres tipos despues de todos estos años. Hacemos esto para todos los que no estan aqui, particularmente, por supuesto para Syd.” Luego entró Dave con la la guitarra y sonó de maravilla, mágico, celestial. Ese “So, so you think you can tell…” provocó que miles de personas cantaran al unísono el himno acústico de Pink Floyd por exceléncia. Recuerdo que grité “¡There is music and there is Pink Floyd!”Al recordar estos momentos se me pone la piel de gallina, y más al recordar cómo Dave cantó primero y Roger después. Eso fue sencillamente conmovedor. ¡Después de 24 años el grupo estaba unido! Mason estaba con lo suyo, siempre con el toque justo, con el ritmo preciso y concentrado al 100%. Su imagen en las pantallas mostró a alguien que nunca ha hablado de más, a alguien que forma parte de la leyenda.

Terminada Wish You Were Here llegamos a la cúspide del concierto: Comfortably Numb. Ver a Roger y Dave cantar juntos esta canción no tiene precio. ¡Y el solo! ¡EL SOLO! Tantos momentos pasados en mi habiatación deseando escuchar eso en directo… El solo, junto con ese cerdito hinchable, dato de Manel, me transportaron antaño, cuando Pink Floyd tocaba su The Wall. Mientras las notas emanaban de la Fender negra de Dave me elevé, empecé a flotar por encima de los presentes y llegué hasta el escenario, fundiéndome con una de las notas y llegando al cielo, para perdurar para siempre en el oído de los presentes, convirtiéndome así en algo latente para ellos durante el resto de sus vidas. Yo era una nota más, yo era Pink Floyd, Pink Floyd somos todos, lo llevamos dentro, y cuando tocaron Wish You Were Here la tocaron para todos los floydianos del mundo, deseado que estuvieran en Hyde Park pero sabiendo que, estando en cualquier parte del planeta, sentirían de la misma forma a Pink Floyd.

Un “Thank You Very Much, good night” hizo quedar a Gilmour como lo que es, un señor, y el abrazo final hizo quedar a Pink Floyd como lo que es, algo a aparte de la música. Esa imagen de los cuatro juntos después de 24 años es la imagen de la noche, lo que pasará a la posteridad.

Después de esto decidí ir en busca de Josuè y Josep y quedé con Manel en la entrada. Él se fue a ver de más cerca de a McCartney, que cerraba el concierto, yo lo hice por las pantallas. Por fin aparecieron… ¡y habían logrado entrar! ¡Habían visto el show! Mi alegria fue inmensa y cuando llegó Manel nos fundimos en un abrazo los cuatro y empezamos a botar, como un equipo de fútbol. Lo habíamos logrado.

Gracias, Pink Floyd

Shine On!

¡¡¡PINK FLOYD VUELVE!!!

Artículo publicado originalmente el 13 de junio del 2005.

Pink Floyd se reune con Roger Waters para tocar juntos después de 24 años. El evento será el día 2 de julio en Hyde Park y formará parte del Live 8, organizado por Bob Geldof.
La mítica banda británica Pink Floyd confirmó el pasado día 12 de junio su participación en el Live 8, junto con Roger Waters, uno de los fundadores, 24 años después de su última actuación. Waters se une así a Nick Mason, Richard Wright y David Gilmour para una buena causa.

"Como la mayoría de la gente yo quiero hacer todo lo que pueda para persuadir a los líderes del G8 para que hagan unos mayores compromisos de aliviar la pobreza e incrementen la ayuda al tercer mundo", dijo Gilmour.

"Cualquier pelea entre Roger y la banda que haya habido en el pasado es insignificante en este contexto, y si unirse para este concierto ayuda a centrar la atención, entonces valdrá la pena".

La reunión ha tenido gran impacto para toda la legión de fans, que esperamos ansiosos el día D. Gracias, Pink Floyd, por romper este silencio. Más información en el Foro Hispano de Pink Floyd

Shine On!

Pink Floyd y su silencio

Artículo publicado originalmente el 13 de abril del 2005.
¿Cómo interpretamos el silencio? Esta pregunta nos la hacemos todos los floydianos acerca del silencio que impera en la banda. Para los que no conozcan es preciso hacer un poco de recordatorio: Pink Floyd editó su último disco de estudio en 1994, The Division Bell. De esto hace 11 años. Durante este tiempo los fans hemos saciado nuestro apetito floydiano en mayor o menor medida con el lanzamiento de P.U.L.S.E. (un directo de 1995), Is There Anybody Out There? (un directo de la gira de The Wall, en el 2000), un recopilatorio titulado Echoes (2002, al que no tengo simpatía alguna), la edición 30 aniversario en SACD de The Dark Side Of The Moon (2003) y la reedición de The Final Cut con un tema adicional (2004). Nombro también la edición limitada en vinilo del The Dark Side Of The Moon 30 aniversario (2003) y DVDs, como Live At Pompeii o el making off de The Dark Side Of The Moon.
Podría interpretarse por alguien de fuera del mundo floydiano que estos lanzamientos vienen acompañados de alguna actividad por parte de la banda (Gilmour, Mason y Wright) pero esto no es así. Ahora mismo Pink Floyd como banda existe, ya que en ningún momento ellos han anunciado su fin. Pero tampoco han anunciado que trabajarán juntos de nuevo, así que el silencio tiene un papel protagonista. Es cierto que los integrantes de la banda no están inactivos y eso puede inducir a pensar que la máquina floydiana puede resurgir, pero por otro lado vemos como el tiempo va pasando y las cosas continúan igual.

Creo que los fans nos merecemos una explicación. Merecemos que si no va a haber más actividad de la banda nos lo digan, o al revés, si tienen previsto algo que lo anuncien. Eso sí, durante este silencio hemos visto como lanzan reediciones de tal y ediciones en SACD de cual, pero llega un momento en que esto es insuficiente, en que los fans no queremos más de lo mismo. Queremos (algunos no) comprar algo nuevo, ponerlo en nuestro equipo musical y estar expectantes para saber qué sonara, si nos gustará, si no nos gustará, si nos sorprenderá o no. Yo quiero volver a saber lo que se siente escuchando algo de Pink Floyd por vez primera, y creo que, como fan, tengo derecho a saber si podré volver a hacerlo o no, es así de sencillo. Hay floydianos que dicen no tener esperanzas, pero yo creo que sí las tienen, por remótas que sean, ya que el silencio da esta posibilidad.

Y bueno, si he hablado de escuchar (y sentir) a Pink Floyd... debo hablar de ver a Pink Floyd, porque está es mi mayor ilusión y no moriré tranquilo si no hago realidad este sueño. Necesito ver un show en directo de Pink Floyd, no hay más y, mientras no anuncien su fin como banda seguiré albergando esperanzas... High Hopes.